sábado, 28 de noviembre de 2009
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¡Maldita hija de puta! -gritó Richy sacudiendo violentamente su mano mordida sobre la cara de la chica. La miró por primera vez allí, tendida en el maletero con la mordaza parcialmente marcada en la cara. Olía fatal. Llevaba allí metida como seis horas y se había meado encima. La tomó en brazos y entraron en la casa. Apenas pesaba. Medio aturdida farfullaba amenazas de muerte, todas ellas hipotéticamente consumadas por el Francés. Comparada con él, con el Francés, era extremadamente vulgar. Vestía una falda corta de cuero, botas altas y llevaba el pecho tatuado. La tendió sobre la cama y fue a buscar el teléfono.
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Aquí queda esto por si a alguien le apetece seguir, en cualquier caso este formato es un poco cutre para dar cabida a un relato en cadena....
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